NUNO SOUSA VIEIRA.

SIN PIEDRAS NO HAY ARCO. 8 de Marzo al 13 de Mayo.

Texto: Javier Díaz-Guardiola.

 

En el límite entre el yo y el nosotros.
 


Querido lector (o lectora):

Ya les pongo sobre aviso desde el comienzo de esta carta. No es esta una exposición más, en una galeria más, por parte de un artista más. Como bien ha señalado siempre el creador Antoni Muntadas, la percepción exige (o requiere) participación. Sirvan pues estas someras líneas a modo de plano o mapa para poder circular por ella sin miedo a perderse o sentirse desorientado. Porque nada es aquí lo que parece, o tal vez sí, dándole su autor una vuelta de tuerca para enfrentarnos a otra cara de una misma realidad. Ya lo decía Sartre en “El ser y la nada”: Tenemos derecho a tener opiniones distintas sobre un mismo tema. Todo depende del color del cristal desde el que se mira (nos recuerda ese popular refrán español); o del punto físico desde el que lo hagamos, parece recordarnos Nuno Sousa Vieira (Portugal, 1971), el protagonista de esta cita expositiva.
Su muestra en Espacio Olveira lleva por título “Sin piedras no hay arco”. En uno de esos cruces de tiempo (también de espacios) que tanto gustan al creador portugués, la cita, extraída de la novela “Las ciudades invisibles” (1972), de Italo Calvino, se convierte en toda una declaración de intenciones. Recordemos que, en este libro, Marco Polo y Kublai Kan, emperador de los tártaros, discuten sobre diferentes urbes que el segundo solo llega a conocer a través de relatos, de ensoñaciones del primero.  Algo así nos ocurre ahora a nosotros. Porque ha de saber, querido lector (o lectora), que las obras a las que se enfrenta en esta exposición, tienen su origen en el estudio del artista (“claro, como todas las obras de todos los artistas”, me respoderán). Sin embargo, en este caso, esto tiene lugar de una manera, digamos, literal. Los “materiales” (por no decir “objetos en sí mismos”) que dan pie a los trabajos han sido encontrados en el propio estudio de este creador, que a su vez fue una antigua fábrica de plásticos (Simala), en Leiria, Portugal. De esta forma, el taller se convierte en una mina. Como apuntaba Lavoisier, nada se destruye, todo se transforma.
Y por esta regla de tres, tardarán en localizar la pieza principal de la misma, “Draw main window” (de la serie “Ventana para sentir añoranza”), la ventana que sustituye a la original de este espacio (un entorno que en el pasado también tuvo una utilidad industrial. Se suceden los chispazos temporales, y la bola de nieve se hace más evocativa y seductora). Es esta una práctica habitual de Sousa Vieira, que, de esta manera, detiene el disparatado flujo consumista al que estamos abocados, e impone formas artesanales a otras objetuales que, en un principio, fueron producidas en serie y a escala industrial. Eso, por no mencionar que transforma en “inútil” (toda obra de arte lo es por principio) algo que fue diseñado con una vocación utilitarista. Todo ello, orquestado y conjugado a la vez, es pura poesía. Porque –y regreso al título de esta cita-, sin piedras no hay arco. Y las piedras son algo que, de tan cercanas y banales, eliminamos de nuestro campo de visión. Pero las necesitamos para construir las dovelas de nuestra estructura circular. Y dado que no hay dos piedras idénticas, dado que no podemos cincelarlas de forma similar, por mucha simetría que busquemos en nuestro elemento costructivo con forma de medio punto, cada elemento, pese a estar replicado, contará con su personalidad, lo que le aporta mayor expresión.
Y el arco –vano, aqui, de pared- se transforma así en elemento delimitador, en membrana: del interior y del exterior; del espacio que le es propio al artista y del nuestro. Frontera física, pero también temporal. Lo que fue y lo que es. Una segunda piel plena de referencias y resonancias.
En el resto de piezas que conforman la muestra -enfrentadas a esta gran instalación en la que impera también el estudio y repaso histórico de lo geomético y de la abstracción-, se diseminan otros trabajos, menores en escala, sí, pero para nada en intencionalidad y poética. Busquen por ustedes mismos las referencias a Pessoa (que no se lo voy a dar yo todo hecho), a Tony Smith... Busquen los ecos de lo que fue la Historia de esa factoría abandonada que es ahora taller y fuente de recursos para el artista (los manuales empleados por sus operarios, sus puertas de entrada, los revestimientos de sus sillas...); busquen, contenida, la distancia entre las ciudades de Leiria (donde todo comenzó) y Sevilla (donde todo acaba, por ahora). Y reparen en el cruce de tiempos: no en vano, ahora mismo, yo, les interpelo y les pido ser activos en su percepción desde el pasado. Que es mi futuro...

 


Madrid, 11 de febrero de 2017

 

 

 

Nuno Sousa Vieira,“SIN PIEDRAS NO HAY ARCO”.Galería Espacio Olvera. Sevilla.
Observador “gauche”.Gafas de ver del padre del artista. Fundición en bronce.10 x 18 x 5,5 cm.2015.
Detalle. Sin piedras no hay arco. Obras, 1/500.000 y Pintura de Asiento. 2017.
Detalle. Sin piedras no hay arco. Obras, SIMALA y Subir. 2015,2017.
DRAW MAIN WINDOW, (De la seríe de ventanas para la añoranza). 270x115x6cm. 2017.
Pieza de Draw Main Window, desmontada durante la acción del artista.