IRENE SÁNCHEZ MORENO.

DE RERUM NATURA. 5 de Noviembre al 30 de Diciembre.

 

 

"DE RERUM NATURA" ( De la naturaleza de las cosas). Escrito por Tito Lucrecio hacia el año 50 a.C. sostiene en grosso modo y argumentando que el universo , y con el la naturaleza, no fue diseñado para los humanos (a cuyo destino no atribuye un significado especial) ya que llegamos a la vida tal y como llegan las demás cosas. No obstante, o precisamente por ello, destaca por encima de toda circunstancia el inconmensurable placer de la propia existencia. Es evidente la coherencia relacional; entre el título del poema de Tito y la obra de Irene Sánchez Moreno. Existiendo una inherencia en "NATURA", que no es más que la presentación de la Naturaleza o conjunto de las cosas y de las fuerzas que componen el universo. En su caso sus cuadros en algunos momentos proporcionan esa inconmensurable belleza del placer de la existencia, que nos divulga tan contemporáneo e histórico poemario " DE RERUM NATURA".
 

NOS HA CONTADO IRENE, EN TÉRMINOS GENERALES, DE SU OBRA.

De un modo u otro, todo parece girar en torno al paisaje autonomizado, que rechaza la preponderancia del factor humano y que reconoce la desvinculación entre éste y el hombre. Esta escisión pretende evocar en el espectador no sólo el sacrificio destructor que se nos avecina, si no también una celebración de la belleza original y primigenia. Para Irene en cualquier caso, una montaña, un tronco seco o un cielo parcialmente cubierto deben de ser capaces de reflejar -plásticamente- estados subjetivos de la conciencia. Entendiendo la naturaleza como incesante nacimiento y destrucción de las formas e infinita conexión de las cosas.

Las montañas suponen una violenta acción articulada del territorio; omnipresentes  en su trabajo, es su aplastante e indolente masa la que le seduce. Es así que la altura -sus cuadros suceden en alto- nos dirige a una cierta sensación de desarraigo de la vida que trasciende las formas y se redime; la altura como salvación.

 

 

…“Los paisajes que construye Irene Sánchez poseen una soterrada ambivalencia, una tensión de opuestos. No en vano, la idea de lo sublime se asentaba en esa sensación dicotómica del miedo y de lo reconfortante. De este modo, en sus obras basculamos entre la presencia humana y su aniquilación, entre el deseo o impulso por estar en esos escenarios y la frustración o abandono —tal vez forzado, cual expulsión del Paraíso— de ese sueño; o, en un registro puramente geográfico, entre la cúspide y un sumidero —puede que una sima—, o lo que es lo mismo, entre ascender y descender, entre elevarse y precipitarse, tal como podemos apreciar en Kenofobia mediante una hondonada que parece comunicar, desde las alturas, con el centro del mundo. Esa dualidad está implícita en este ciclo pictórico: la presencia y la ausencia, la reafirmación de la Naturaleza frente a la negación de la Humanidad. Y, como respuesta a esto y en clave medioambiental, surgiría la siguiente cuestión: ¿acaso la (re)afirmación de la humanidad no sólo se ha basado en la escisión de la Naturaleza y su negación sino también en una progresiva aniquilación de la misma (del entorno natural) hasta la insostenibilidad?”

“Aquí nace el carácter narrativo de algunas de sus pinturas, especialmente aquellas en las que observamos un trágico desenlace.”…

 

(Rueda, Juan Francisco, (2016), INCLEMENCIAS, Irene Sánchez Moreno, Granada , España, Edita Diputación de Granada).

 

 

Exvoto.Óleo sobre lienzo.130x162cm.2016
Vista sala Espacio Olvera.
Cabaña. Óleos sobre lienzo.26x32cm.2014.
Vista sala Espacio Olvera.
Retorno.Óleo sobre lienzo.130x162cm.2016
Nudo.Óleo sobre lienzo.100x81cm.2016
Vista sala Espacio Olvera.
Caballo Negro. Óleo sobre lienzo. 130x162cm. 2016
Fuego. Óleo sobre lienzo. 24x33cm. 2015.
La Espera. Óleo sobre lienzo. 73x54cm.2016