ANANIEL

Abel García / Pepe Domínguez

Texto: Patricia Bueno del Rio

6 Octubre / 20 Octubre

Organiza: Plan Renove

Abel García. El embarcadero. Óleo, esmalte y carbón sobre lino. 33x24cm.2019.

 

LO SAGRADO – o cómo pintar de mente-

 

Una exposición dual requiere compenetración o discrepancia para que cobre sentido. Sin el yin y el yang, es absolutamente imposible que cualquier mensaje transcienda más allá de la importancia que habita inherente a la producción de cada talento. Pero, sin embargo, ocurre que, cuando se da- por confrontación o simbiosis-  la coexistencia de un trasfondo compartido, acontece la necesidad de poner en valor en conjunto, a fin de que la búsqueda de afecto se fortifique, evalúe y transfiera.

 

Sucede así con estos dos artistas, cuya pintura, a pesar de su juventud, plantean cuestiones globales – más o menos subjetivas  desde una perspectiva absolutamente personal, y; sin embargo, lo hacen compartiendo procedimiento, intereses, y a veces, tema y paleta, para indagar en nuevos lenguajes, una inquietud que proviene de su vasto conocimiento de la historia de la pintura reciente.

 

De este modo, Pepe Domínguez (Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 1997), reflexiona con su pintura sobre la anti-identidad del ser humano, la fragilidad de la apariencia y las realidades multiples, materializando esta idea con retratos ficticios que hablan, en mayor medida, de lo emocional dejando relegado a un segundo plano la cuestión identitaria.

 

Abel Garcia. Inaniel. Óleo, esmalte y carbon sobre lino. 27x22cm.2019.

Sus personajes son un reflejo de sus circunstancias y sus pensamientos, una posición personal ante el mundo; y el error en el resultado, un método a través del que manifiesta el impulso humano, la honestidad, y el autoconocimiento, la acción de llevar el psicoanálisis al acto de pintar.

Su pintura, de trazo firme, emborrona de forma detallada y vibrante, trayendo a la actualidad y al contexto reminiscencias de Marlene Dumas, Luc Tuymans o Barbara Kroll, así como un eco lejano que amplía su onda abundando en lo tétrico, el color y la delicada y certera forma de empastar, legado circunspecto de los padres Matisse, Kirchner, Pechstein y Modigliani a quienes debe la hegemonía de los trazos de color y las emociones crudas, la sencillez y el valor de la naturalidad.

Pepe Domínguez. Niño III. Pastel sobre papel.29,7x20 cm. 2019.

Abel García (Sevilla, 1996), por su parte, aborda el dibujo y la pintura como experiencia primaria que le conecta con su propio entorno físico, codificando su imaginario personal que convierte en un concepto universal. Sus imágenes provienen de la inventiva y la emoción, un ámbito en el que no concurre una realidad fáctica. Su forma de abordar la pintura, casi naif, otorga importancia al concepto y lo lleva a buscar la sencillez de lo esencial para reflejar una existencia subjetiva, interpretable y onírica que evoca a las escenas resplandecientes de Grandma Moses, el anti academicismo de Wilhelm Sasnal o la seguridad y el análisis metalingüístico de Cristina Lama.

 

Todo ello, y en ambos casos, como un espasmo intelectual, espiritual y especulativo que convierte a Inaniel en un abismo, un enigma y una desambiguación. Inaniel es un canto a una persona, a un amor platónico o a un dios, algo en lo que creer, aunque su presencia nos cuestione si en verdad, alguna vez, podremos llegar a su encuentro.

 

Patricia Bueno del Río 

Octubre 2019

 

Pepe Domínguez. Paciente V (Envidia). Óleo sobre lienzo. 25 x 27 cm. 2019.